Lo que me preocupa - afirma otro de los participantes - es que después de la convocatoria electoral de esta mañana, pensar que el nazismo llegó al poder a través de unas elecciones, y después ya no se les pudo echar, también me preocupa que una parte importante de la sociedad está a “libertad y cervezas”.
Orden, disciplina y normas, revisar el sistema de pensiones,
la seguridad ciudadana, es parte de su programa electoral, además, esto es algo
transnacional, si se comparan los discursos de los líderes fascistas están
cortados por el mismo patrón.
Otra persona dice que le parece interesante reflexionar
sobre los términos: “pueblo” y revolución”, también hablamos de la “identidad
nacional” de “libertad” y “comunismo”.
La gente sabe o no quiere entender lo que dicen, pero ellos
lo presentan claramente, Feijo ha dicho esta mañana que las altas médicas las
tienen que dar las mutuas patronales, hablan ya sin complejos. De hecho, la
derecha está en campaña desde que comenzó la legislatura. Hay que escuchar también
a la gente lo que dicen en los autobuses - cuando no están ocupados en el móvil
- para ver por dónde van los tiros.
Hablan de reducir gastos del Estado y no piensan en lo que
cuesta lo público, deberían recibir en algún momento una factura sin cargo de
una operación o de un mes de escolarización para saber lo que nos cuestan las
cosas que se financian con los impuestos de todos y que estos gastos mucha
gente no podría asumirlo por su cuenta, no hay más que ver en EE UU donde las
familias se hipotecan para poder pagar un tratamiento médico.
Las últimas manifestaciones comentamos que han sido muy
importantes, pero se ha notado una cierta equidistancia en los eslóganes. También
hablamos de que es vergonzoso que la
izquierda no logre una candidatura unitaria y que con la ley electoral que
tenemos se pierdan posibilidades de obtener mayor representación.
Otra persona apunta que en Nueva York y en Berlín ha ganado
la izquierda por sus propuestas cercanas a la población, centradas en
solucionar las necesidades básicas.
Las izquierdas somos muy exigentes y hay que conseguir una
mayoría con el PSOE para desbancar al fascismo. El problema de la vivienda no
lo puede corregir solo el gobierno central, las comunidades autónomas y los
ayuntamientos tienen la mayor parte de las competencias para solucionarlo.
La política no se hace solo en el Parlamento, hay que salir
a la calle y forzar a que se hagan referéndums consultivos para ver lo que
opina la gente, pero sin duda lo que cuenta es el tener mayoría en las Cortes, pensando,
eso sí, con que tenemos una democracia formal, que no se cumplen los programas
de los partidos, que no hay una auténtica división de poderes. Se dice que la
derecha se une por intereses y la izquierda por liderazgos, es, por tanto,
importante el trabajo en los partidos y en los sindicatos y sobre todo el hacer
comunidad.
Las claves del libro podrían estar en que la situación que
estamos viviendo no es un calco de la de 1933, pero en la actualidad hay
también discursos de odio, se tergiversa la verdad, se utiliza el insulto como
arma política de crispación, hay un populismo galopante, la propaganda se hace
a través de las redes, estamos ante un nuevo fascismo en ascenso y esto está
sucediendo a nivel internacional, fomentado por unos cuantos tecno-capitalistas,
la polarización y la desconfianza en la democracia siguen siendo armas
peligrosas, los nazis ganaron las elecciones porque supieron manipular el miedo
y el resentimiento.
Es un libro altamente recomendable.