Otra de las participantes nos habló que uno de los temas que
es crucial en la novela: la violencia silenciosa, asunto que esta participante
ha estudiado y trabajado como profesional, y dijo de que en el libro está muy
bien tratado este tema, aunque se deja algunas cosas por el camino, no logra
transmitir la incertidumbre que crean los silencios y las desapariciones de
Jaime, el protagonista, que castiga de ese modo a Marina. Afirmó que le parece
bien la estructura del relato, pero que le falta fondo.
Comentamos que la autora es muy joven y le falta recorrido
vital, aunque también por su juventud puede comprender que los vacíos de la
violencia silenciosa son importantes también a los 25 años, se puede pensar que
es lo “normal” en una relación de pareja y que puede más en esta relación el deslumbramiento
por la personalidad de Jaime y las atenciones que le prodiga.
El final no suele ser en la vida real el mismo que la autora
ha dado en el libro, por desgracia y con mucha frecuencia la mujer se encuentra
con sus pertenencias en la calle en bolsas de basura y sin ningún recurso
económico.
También destacamos que en esa violencia es importante el
aislamiento del grupo de amigos, la hipervigilancia. Él es un superdepredador.
La situación de vulnerabilidad de Marina por el duelo de la muerte de su padre
puede haber contribuido a que cayera en esa situación tan tóxica, su amiga
Diana tampoco ha sido capaz de hacerle ver lo que le está sucediendo.
Se dice que los personajes en la novela no son planos, son
poliédricos y así pasa con los que ejercen la violencia de género que con
cierta normalidad tienen diferentes caras, en casa se comportan agresivamente y
en la calle son todo amabilidad, de ahí que Jaime haya conquistado también a la
familia de Marina.
Hablamos bastante del proceso que siguen estos depredadores,
acelerando o desacelerando su agresividad, creando situaciones de miedo incluso
en las relaciones sexuales, disciplinando a la víctima y aislándola. Marina en
un momento dado dice: yo solo tengo en la cabeza: amor, amor, amor y soy
incapaz hasta de pensar.
Volviendo al libro hablamos del lenguaje que nos parece muy lírico
y recordamos el párrafo que dice: se me pegó al esternón como se me pega
todo lo que me hace llorar, una pena que corre de una punta a otra de una punta
a otra de una punta a otra como la hipnosis de un reloj de bolsillo, una pena
propia que podría ser dócil o de terciopelo pero que era una pena fina como un
sedal. Una pena dura como un sedal. No podía más.
Comentamos que
es una novela corta, que ha tenido un buen editor o editora que le ha señalado
a la autora donde ha tenido que recortar el texto, está escrita en párrafos breves,
también comentamos que no es un libro rotundo, que es una escritora muy joven y
que quizás nos ha sorprendido el extraordinario éxito que ha tenido.
Se hacen muchas recomendaciones sobre este tema, libros: El
consentimiento de Vanessa Springora, El accidente de Blanca Lacasa,
series: Ángela, Manual para detectar a un narcisista, Querer y películas:
Te doy mis ojos y el documental No estoy loca de María Bestar que
en Zaragoza ningún cine lo ha querido proyectar.
Para terminar una persona comenta que le ha gustado que el
libro tenga un final feliz.
Una novela muy recomendable desmonta el amor romántico, es dura, actual y muy necesaria.